Caras que construyen… Alessandro

25 de agosto de 2026
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Trotamundos por trabajo, pero de costumbres fijas en las vacaciones. Para Alessandro Ortisi, siempre de viaje por el mundo como responsable de una gran multinacional, las vacaciones siempre han coincidido con la semana del Meeting. «Siempre he encontrado cierta la afirmación de Don Giussani cuando señalaba este momento del año como el más noble, porque llama al hombre a dedicar su tiempo al valor en el que se reconoce. Por eso, el Meeting son mis vacaciones».

Un cariño por este lugar que comparte con toda la familia, sobre todo con su esposa Alessandra: «Llevamos a nuestras hijas cuando eran muy pequeñas y estaban muy contentas de experimentar este ambiente». La importancia del Meeting también se hizo evidente en circunstancias dolorosas. Alessandro continúa con un toque de visible emoción: «Incluso cuando mi esposa se enfermó gravemente, intentamos de alguna manera estar presentes. Y en el momento en que ella no pudo venir, insistió en que, de todos modos, llevara a las hijas. Esa determinación suya me obligó a tomar aún más conciencia de la importancia del Meeting para nuestras vidas».


Alessandro Ortisi Meeting Rimini

Este vínculo ha sido contagioso, tanto que con el tiempo se ha formado un grupo de unos veinte amigos para quienes el Meeting se ha convertido en una cita fija de sus vacaciones de verano. ¡Superando algunas resistencias y prejuicios, este año también está presente la suegra de Alessandro! «Una cosa que me encanta del Meeting es “continuar a dar unas vueltas”. Recorrer los stands de la feria no solo significa ver algunas exposiciones, sino que es una oportunidad única para reunirme con amigos a quienes no he visto en mucho tiempo o para conocer gente nueva. Ayer, por ejemplo —cuenta—, hice amistad con un chico quien, después de una hora y media de una conversación agradable, terminó hablándome de su tesis sobre historia medieval. En otro contexto, eso hubiera sido imposible. Si uno se imagina esto multiplicado por todas las personas que están presentes, se comprende que el encuentro con el otro no es un concepto teórico, ¡simplemente sucede!».


Para Alessandro, dar el paso para apoyar concretamente al Meeting, además de con su propia presencia, fue algo automático. «Ayudar al Meeting no solo a existir, sino también a crecer año tras año, es lo más natural que puedo imaginar. De esta experiencia he recibido y sigo recibiendo mucho más de lo que puedo aportar concretamente; pero lo que me impulsa a hacer este gesto es la urgencia de que toda esta belleza pueda llegar a cada vez más personas, tal como me sucedió a mí».