

Contad vuestro vínculo con el Meeting y por qué es importante para vosotros participar en su construcción
«Ven, es un sitio lleno de chicas guapas». Así empezó mi primer Meeting, hace más de veinte años. En realidad duró poquísimo: tuve que volver enseguida a casa por un grave problema familiar. Pero quien invitó a Alessandro al Meeting tuvo una intuición perfecta, porque fue precisamente allí, en la feria, donde conoció a la más guapa de todas: Valeria. Ella también era voluntaria en las cajas. «Hoy, juntos, somos responsables de más de 140 cajeros en todos los puntos de restauración del Meeting».
«El Meeting es mi casa», continúa Alessandro. «Cuando estoy aquí me siento en casa, como todos los voluntarios. Y no solo porque aquí conocí a mi mujer: también nuestros hijos han crecido en el Meeting con nosotros, desde que eran pequeñísimos. Un año trabajamos en las cajas con el niño en la mochila portabebés. Es un lugar que nos pertenece, que sentimos realmente nuestro. La misma sensación que tengo cuando ordeno nuestra casa en Rozzano: si algo es tuyo, lo cuidas de otra manera».
Y Valeria añade: «El Meeting me hace más bien a mí de lo que yo logro hacerle al Meeting. Es una semana que me da respiro, que me devuelve el foco. Durante el año, fuera, el ambiente es distinto: a menudo la gente se pisa, se critica, se valora poco el trabajo de los demás».
El Meeting también ha sido una ayuda en las decisiones profesionales: «Enseñaba en un colegio concertado, luego llegó la oferta del Estado. Dudaba, porque en mi antigua escuela tenía muchas relaciones consolidadas. Estábamos en Rímini y Alessandro me dijo: busca aquí en el Meeting a alguien con quien compartir esta decisión. Y así viví ese paso con mucha más serenidad».
Y sobre el trabajo en las cajas —que puede parecer poco poético— Alessandro quiere aclarar algo: «No es verdad que sea solo una tarea logística», digo siempre. «Es el mejor lugar para hacer experiencia. En las cajas ves la cara de todos; incluso con una simple mirada entras en relación con las personas».
¿Por qué creéis que el Meeting es un bien para el mundo?
Valeria lo expresa perfectamente: «El Meeting es un gran testimonio de que, a pesar de todo lo que nos rodea —guerras, conflictos, divisiones—, existe un lugar donde se demuestra que personas muy distintas, con experiencias y religiones diferentes, pueden encontrar un punto de encuentro. Aquí la propuesta va más allá de la diversidad: la propia diversidad se convierte en una ocasión para crecer, no en un motivo de enfrentamiento. El diálogo es posible, y la diversidad es una ventaja para crecer».
¿Por qué es importante sostenerlo?
«El Meeting es una experiencia grande y hermosa», dicen ambos. «Vive muchísimo gracias a la aportación de los voluntarios, pero evidentemente eso no cubre todo. Es importante sostenerlo: nosotros lo hacemos con nuestro trabajo, pero hay muchas maneras. Una de las más sencillas es el 5x1000: siempre lo destinamos al Meeting».
Alessandro añade un detalle que para él es muy significativo: «Ciertos detalles son importantes. Por ejemplo, pedir un euro en la caja: antes se percibía casi como algo embarazoso. Pero hoy muchos lo dan con la conciencia de que están contribuyendo a construir algo grande. Lo entiendes por la manera en que te lo entregan: incluso ese euro construye un pequeño rincón del Meeting».









