
Compartimos esta entrevista que el presidente del Meeting Bernhard Scholz concedió a Enrico Castelli para el medio de información online ilSussidiario.net.
IlSussidiario.net, domingo 12 de julio, MEETING RIMINI 2026 | Scholz: reconciliación, política, esperanza, nuestro desafío a la cultura del enfrentamiento (Enrico Castelli)
Scholz explica el Meeting de este año: un verso de Dante para devolver al centro la belleza y el amor que animan el universo. El papa llegará a Rímini
En un tiempo marcado por guerras, persecuciones, polarización política y una confianza creciente en la capacidad de la tecnología para superar todo límite, el Meeting de Rímini elige como título una frase que parece ir a contracorriente: El amor que mueve el sol y las otras estrellas.
La 47ª edición, prevista del 21 al 26 de agosto de 2026, llevará a la Feria de Rímini a 500 ponentes, 150 encuentros, 13 exposiciones, 13 espectáculos y 3.000 voluntarios. Pero, para el presidente Bernhard Scholz, lo importante no son los números. “Necesitamos volver a comprender que el principio del universo y de nuestra existencia es un principio de bien, de belleza y de amor”. No una consolación, sino una fuerza que no se impone y que, cuando se acoge libremente, puede transformar a la persona y, con ella, la vida social y política.
Presidente Scholz, “El amor que mueve el sol y las otras estrellas” es un título casi provocador. Hoy vemos sobre todo conflictos. ¿No corre el riesgo de parecer alejado de la realidad?
Ciertamente es un título que parece contradecir la situación cada vez más conflictiva y encarnizada en la que nos encontramos. Pero lo elegimos precisamente por eso. Necesitamos volver a comprender que el principio del universo, que involucra también nuestra existencia, es un principio de bien, de belleza y de amor. Esto no puede imponerse: debe ser acogido libremente por cada uno. Sin embargo, allí donde sucede, vemos personas capaces de transformar la situación social, política y cultural de manera realmente sorprendente. El Meeting quiere dar testimonio de esta posibilidad: afrontar también las situaciones adversas con la certeza de que el amor puede cambiar, renovar, regenerar a la persona.
Entonces no hablan de un sentimiento privado, sino de una fuerza que entra en la historia. ¿Es así?
Sí. Pensemos en los testimonios desde Líbano: bajo los bombardeos y entre los escombros se crean escuelas, guarderías, lugares de acogida; se intenta que el trabajo vuelva a ponerse en marcha, para que la gente pueda vivir de la manera más digna posible. O en el obispo de Nigeria, que contará una persecución muy atroz en su diócesis. Son personas que viven la violencia sin caer en el odio o en la venganza. Es aquí donde la frase de Dante muestra toda su fuerza.
El Meeting se abrirá con dos mujeres unidas por un atentado: una perdió a su hermano, la otra es la madre de uno de los atacantes. ¿Por qué partir de una herida tan profunda?
Porque la reconciliación es fuente de paz. La historia de estas dos mujeres es sorprendente: lo que ocurrió no solo no impidió su encuentro, sino que, en cierto sentido, se convirtió en su origen. Este testimonio dice que no hay nada que pueda impedir que una persona se encuentre con otra, si está dispuesta a acogerla en su dignidad y en su deseo de bien. Un deseo que no puede ser cancelado ni siquiera por acontecimientos tan dolorosos.
¿Qué quiere decir con esto? ¿Que el mal no define por completo a una persona?
Exactamente. Acoger al otro en su dignidad no significa ignorar el dolor ni negar la responsabilidad. Significa no permitir que el mal tenga la última palabra. La paz, entonces, no nace de una fórmula. Nace de un encuentro que parecía imposible.
Al Meeting llegará también el papa León XIV, a 44 años de la visita de Juan Pablo II. ¿Qué esperan?
Desde que el Santo Padre aceptó nuestra invitación han nacido una gran expectativa y una gran gratitud. Sabemos que llegarán muchos jóvenes desde Italia y desde distintas partes del mundo. Nosotros, en cierto sentido, quisiéramos desaparecer: dar el mayor espacio posible a su presencia, a su testimonio, a sus palabras. Queremos escuchar.
Usted ha dicho que Magnifica humanitas, la encíclica sobre la inteligencia artificial, ha ampliado la perspectiva del Meeting. Y sin embargo la considera mucho más que un texto sobre tecnología. ¿Por qué?
Porque devuelve al centro la dignidad de la persona y la grandeza del hombre. Y habla del límite no como algo que sofoca a la persona, sino como una realidad que la abre hacia el infinito. Esta, en mi opinión, es una de las reflexiones más importantes. Hoy existen la tentación y también el intento de superar nuestros límites a través de la tecnología. El riesgo es tremendo: perder la conciencia de nuestra verdadera grandeza, de una vida destinada a encontrarse con el infinito y a hallar allí su plenitud. La encíclica contiene además reflexiones decisivas sobre la educación, la democracia y el riesgo de las oligarquías tecnocráticas.
En definitiva, cuanto más intentamos volvernos ilimitados, más arriesgamos perder la grandeza del hombre.
Sí. La grandeza del hombre no consiste en volverse sin límites a través de un instrumento. Consiste en reconocer que el límite no encierra a la persona en sí misma, sino que la abre. La tecnología debe juzgarse a partir del hombre, no el hombre a partir de las posibilidades de la tecnología.
Usted define la educación como “el tema más importante en absoluto”. En el debate público, sin embargo, rara vez aparece como la verdadera emergencia.
Y, en cambio, es el tema más decisivo. El futuro de los jóvenes es, en cierto sentido, también nuestra vocación. Si perdemos la atención hacia los niños, los chicos y los jóvenes, que deben afrontar una situación cultural mucho más compleja y difícil que la nuestra, no estamos a la altura de lo que este momento nos pide. Ellos viven en un mundo en el que la esperanza ya no se comunica casi automáticamente. Deben reconquistar una esperanza verdadera y resistir a la tentación de convertirse en víctimas de una distracción masiva, que ya tiene una capacidad de penetración impresionante.
Dicho de otro modo, no basta con protegerlos de los instrumentos. Hay que ayudarlos a reencontrar las preguntas.
Sí, deben ser acompañados para redescubrirse a sí mismos, para encontrar una atención hacia sí y hacia el mundo. Es dentro de esta atención donde surgen las preguntas más importantes, las que habitan su corazón: el sentido de la vida, el significado de su existencia. Cuanto más se olvidan o se descuidan estas preguntas, más vive el hombre un malestar del que resulta muy difícil salir.
En el Meeting estarán presentes muchos exponentes del gobierno y de la política. ¿No temen que la manifestación se use como escenario?
Hemos hablado de política en todos los Meeting y también hablamos de ello este año. La complejidad y la polarización corren el riesgo de hacer perder la confianza en la democracia, en el debate público y en la política misma. Nosotros tratamos de encontrarnos con las instituciones y de hacer lo más transparente posible la complejidad que hoy deben afrontar: las finanzas públicas, la movilidad, la energía, el sistema de pensiones, el futuro de la sanidad. Son temas muy importantes, pero también muy difíciles de comprender y de gobernar.
Entonces le piden a la política no el eslogan más eficaz, sino el coraje de no simplificar lo que no es simple.
Exacto. La transparencia, para nosotros, es una cifra importante del debate público. En el Meeting es muy difícil reducir esta complejidad a dos o tres eslogánes fáciles, que tal vez puedan gustar, pero que son dañinos. Queremos hacer posibles debates políticos no polarizados, en los que las diferencias permanezcan, pero en los que se pueda escuchar y confrontarse con la realidad.
Uno de los encuentros estará dedicado a don Luigi Giussani. ¿De qué manera su carisma sigue presente en el Meeting?
El Meeting vive de este carisma: de la pasión por el destino del hombre que don Giussani nos transmitió y que sucede siempre de nuevo. Su interés por toda la realidad, en cada uno de sus aspectos; por la belleza; por la posibilidad de que cada uno, incluso en las situaciones más difíciles, encuentre su propio destino y una plenitud. Es esto lo que anima al Meeting y hace posible crear cada año una edición interesante para el mundo. Sin esta pasión de Giussani, sin este carisma apasionado por el hombre, el Meeting no sería posible.
Ciento treinta mil metros cuadrados, 500 ponentes, 150 encuentros y 3.000 voluntarios. ¿Adónde quieren llegar?
Queremos llegar a acoger de la mejor manera posible a las personas que vienen para encontrarse y para conocer tantas realidades del mundo. También yo, ante estas cifras, me sorprendo cada vez. Pero el interés hacia el Meeting está creciendo y debemos responder con estructuras adecuadas y con una capacidad real de acogida.
¿Y cuál es, al final, la contribución al país?
Crear un lugar en el que las personas puedan encontrarse libremente; donde sean posibles debates políticos no polarizados; donde se pueda experimentar la belleza. Un lugar en el que encontrar a personas del pasado y del presente que nos dicen que es posible vivir la vida como una gran aventura, bella y fascinante. Pienso que esta es la verdadera contribución que damos al país. Y es también un apoyo real a la vida democrática de Italia.









