El grito de Hiroshima, 80 años después. En el Meeting, las voces de los Hibakusha, Premio Nobel de la Paz

agosto 2025
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Ochenta años después de Hiroshima, el dolor no ha cesado. Pero de esa herida sigue elevándose una voz que clama por la paz. Es la voz de los Hibakusha, los sobrevivientes de la bomba atómica, que estarán presentes en el Meeting de Rímini el próximo 25 de agosto para contar en primera persona qué significa vivir después del apocalipsis. No para hacer memoria de un pasado trágico, sino para interpelar nuestro presente, como lo han hecho durante décadas.
(En la foto: Urakami Tenshudo, catedral católica de Nagasaki, destruida por la bomba atómica, con la cúpula derrumbada)

Hibakusha: un testimonio que atraviesa el tiempo

6 de agosto de 1945. A las 8:15 de la mañana, una luz cegadora rasga el cielo de Hiroshima. Tres días después, Nagasaki también es alcanzada. Es el inicio de la era atómica. Quienes sobrevivieron a esas explosiones vieron cambiar su existencia para siempre. En Japón se les llama Hibakusha, literalmente “personas afectadas por la explosión”.

Con el tiempo, algunos de ellos eligieron transformar el recuerdo en testimonio. Fundaron la organización Nihon Hidankyo, que desde hace décadas lucha por un mundo libre de armas nucleares. Fue precisamente esta asociación la que recibió el Premio Nobel de la Paz 2024. No como un reconocimiento simbólico, sino por la concreción de un compromiso que, desde hace 70 años, lleva a los Hibakusha a encontrarse con escuelas, instituciones y gobiernos, sustentando su acción en la memoria y la esperanza.

Mimaki, Tomonaga, y una sola pregunta: ¿qué significa sobrevivir?

En el Meeting estarán presentes Toshiyuki Mimaki y Masao Tomonaga, dos testigos que nunca han dejado de narrar lo vivido.

Mimaki, nacido en Hiroshima, tenía tres años cuando cayó la bomba. Estaba con su familia en Kusatsu, a poco más de dos kilómetros del epicentro. No vio la luz cegadora, pero vivió todas sus consecuencias: la muerte del padre, las quemaduras de la madre, una larga estela de dolor que marcó su infancia y su vida adulta. Hoy, como vicepresidente de Hidankyo, Mimaki recorre el mundo para decir: “Lo que me ocurrió a mí, no debe volver a ocurrirle a nadie más”.

Tomonaga, en cambio, nació en Nagasaki en 1943. Tenía apenas dos años cuando la bomba devastó la ciudad. Es hijo de Masanobu Tomonaga, médico que atendió a Takashi Paolo Nagai, el doctor cristiano de Nagasaki que sobrevivió a la bomba y murió en 1951 en fama de santidad, y que lo acompañó hasta el momento de su muerte. Aquellas imágenes y relatos dejaron una huella profunda en él. Eligió también ser médico, especializándose en hematología. Durante décadas trató a pacientes con leucemias y otros cánceres provocados por la radiación. Hoy es profesor emérito de la Universidad de Nagasaki, uniendo el rigor del científico con la fuerza del testigo.

En una entrevista concedida a Simone Disegni para Open, Tomonaga declaró: “Muchos de mis pacientes eran niños. Curarlos significaba no solo salvar una vida, sino mantener viva la memoria de lo ocurrido. No podemos permitirnos olvidar”.
Y añadió: “El arma nuclear sigue existiendo en el mundo. Es una realidad, no una teoría. Por eso debemos seguir contando”.

“El testimonio de los Hibakusha”: un encuentro para quien desea escuchar

La cita es el lunes 25 de agosto de 2025, a las 12:00, en el Auditorium isybank D3 de la Feria de Rímini. El encuentro será moderado por Bernhard Scholz, presidente de la Fundación Meeting.

No será una conferencia. Será un momento de compartir: de dolor, pero también de humanidad. Porque la paz no es una utopía, si alguien tiene el valor de vivirla y narrarla, incluso después de haber tocado el infierno.

ℹ️ Toda la información sobre el encuentro está disponible aquí:
👉 Sobrevivir a la bomba atómica – El testimonio de los Hibakusha