
La fuerza de las historias
¿La función del periodismo y de la escritura? Ser un vehículo de verdad contra todo prejuicio.
Por Giuseppe Bianchini
«La comunicación es comunión», sintetiza el escritor irlandés Colum McCann al final del encuentro titulado "Una comunicación que construye comunión". La sala Neri está abarrotada a la espera de los protagonistas: dos escritores de talla internacional, McCann y el español Javier Cercas, junto con Paolo Ruffini, periodista y prefecto del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano.
Protagonistas, sin duda, lo son. En más de una hora de toma y daca entre la entrevistadora y los entrevistados, quienes escuchaban se adentraron en el mundo de la comunicación. McCann y Cercas, diferentes en estilo y exposición, son incontenibles por las cuestiones que plantean en sus intervenciones; quien es capaz de sostener una pluma debe ser capaz de rastrear historias como las que viven en sus novelas. «Mis historias nacen de la profundización de otras historias con las que me he topado», afirma el escritor irlandés, mientras que Cercas reitera que «no es él quien busca las historias, sino que son ellas las que me buscan a mí». Parecen estar en las antípodas y, sin embargo, hablan el mismo idioma.
El encuentro plantea una cuestión problemática que en los últimos años se ha vuelto cada vez más apremiante: la función del periodismo y de la escritura en general como vehículo de verdad.
Nuestra sociedad está cada vez más marcada por conflictos y posturas ideológicas, "fake news" o noticias falsas, simplificaciones engañosas y haters profesionales en las redes sociales. La deriva de la comunicación, que corre el riesgo de ser pura polémica, adopta las formas de la propaganda política y de las noticias orientadas a la necesidad del poderoso de turno.
La periodista Linda Stroppa, moderadora, dirigiéndose a Ruffini: «El cardenal Pizzaballa, a propósito del conflicto en Palestina, ha dicho que la paz se construye también con el lenguaje, ¿se puede entonces comunicar todavía con esperanza?».
«Se puede y se debe —fue la respuesta—. En particular, se deben buscar las historias donde el bien se reconoce: tomemos como ejemplo la historia de los mártires de Tibhirine».
McCann interviene: «Yo creo en la esperanza, pero se necesita un proceso de reparación. Es necesario bajar el ritmo y escucharnos».
A los hombres que se dedican a la escritura se les pide que fomenten diálogos y debates basados en los acontecimientos de la realidad, orientando a una divulgación capaz de crear entendimiento, intercambio y comunión entre personas y entre pueblos, sin homologación y con una verdadera atención a la riqueza de la diversidad. Todo ello basado en la relación entre verdad y libertad.
Como destaca Cercas: «Hay que volver a lo más elemental. Piensen en el Evangelio cuando afirma que la verdad os hará libres. El descrédito de la verdad es enorme y los periodistas tienen el deber perentorio de defender la verdad».
Hay un paso que marca este trabajo: la lucha contra el prejuicio. En este sentido, la experiencia de Cercas es significativa: «Mi último libro es verdaderamente extraño. El Vaticano, con la mediación de Paolo Ruffini, me abrió las puertas a mí, un escritor no creyente, y esto me obligó a quitarme de los ojos el velo de lo ya sabido sobre la Iglesia Católica. La Iglesia asumió un gran riesgo al llamarme, es algo muy extraño». Lo dice sonriendo, porque de su intervención emerge la gratitud de haber podido ver nacer una historia de la realidad y no de la imaginación: «Todo fue excepcional, desde el viaje a Mongolia hasta estar con el Papa, pero lo más excepcional es que pude hacerle a él, a Francisco, la pregunta que me obsesiona desde hace una vida y que maduré a partir de mi madre, muy religiosa. Yo, ateo, preguntándole al Papa sobre la resurrección. Increíble».
Otros dos temas encontraron espacio en la fase final del encuentro: uno sobre la relación entre jóvenes y comunicación tecnológica, y otro sobre la Iglesia y el lenguaje que la caracteriza.
«La tecnología no es un problema, en todo caso puede serlo su uso. A los jóvenes hay que orientarlos con otro algoritmo, dictado por la realidad y no por lo virtual de las redes sociales». En las palabras de Ruffini también se reconocen los escritores presentes.
La Iglesia presenta un problema de lenguaje, porque puede ser antiguo e ineficaz según Cercas, si se compara con el poder expresivo del cristianismo del Evangelio; pero Ruffini profundiza aún más: «Sí, hay un problema de lenguaje, pero antes hay algo todavía más esencial. La Iglesia o es comunión o no existe. Su comunicación al mundo depende únicamente de esto, de su ser».
Igualmente, la tarea de los intelectuales, de los periodistas, de los escritores es hacer evidente la belleza de la verdad y del bien tal como emergen de los hechos. Y los hechos son la cosa más obstinada del mundo.
LAS BIOGRAFÍAS. Historias de tres firmas
Javier Cercas Mena nace en Cataluña en 1962. En 1985 se licencia en Filología Hispánica en Barcelona para luego trabajar durante dos años en la Universidad de Illinois en América. En 2001 publica Soldados de Salamina, novela apreciada por la crítica internacional. En 2005 escribe la obra multipremiada titulada La velocidad de la luz. Opositor a la dictadura de Francisco Franco, describe sus obras como «novelas fáciles de leer y difíciles de entender».
Nacido en Dublín en 1965, Colum McCann es un escritor irlandés nacionalizado estadounidense. Estudia periodismo en Dublín y en 1983 es galardonado como Joven Periodista del Año. En 1986 se traslada a América, donde comienza a centrarse en su carrera como escritor. En 2009 gana el National Book Award por la obra Que el vasto mundo siga girando, una alegoría del atentado a las Torres Gemelas. En 2024 publica American Mother, la historia de la madre de James Foley, periodista encarcelado y asesinado por el ISIS en 2014.
Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede desde 2018, nace en Palermo en 1956. Tras finalizar sus estudios clásicos en Roma, se licencia en Derecho en la Universidad La Sapienza. Su carrera periodística comienza en 1978 en la redacción de Il Mattino en Nápoles. De 1996 a 2018 es director de importantes medios de radiotelevisión, entre ellos Giornale Radio Rai, Rai 3, La7, TV2000 y Radio InBlu. En la base de su filosofía, siempre ha considerado que «el deber del periodista es investigar y denunciar las injusticias», pero también «no quedar aprisionado en la historia del mal». (m.f.)









