Hechizados por “Adolescence”: una ocasión para reflexionar sobre el papel de los adultos

agosto 2025
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La serie de Netflix Adolescence ha conquistado al público, convirtiéndose en un verdadero fenómeno mediático. Pero su éxito no se debe solo a una narración atractiva, sino también a su capacidad de cuestionar el mundo adulto, mostrando sus debilidades y contradicciones. En el Encuentro de Rímini titulado “Hechizados por Adolescence”, el neuropsiquiatra infantil Lorenzo Bassani y el profesor Domenico Fabio Tallarico analizaron el fenómeno, partiendo de una premisa sorprendente: la realidad es a menudo “mucho peor”.

Un debate que va más allá de las redes socialesUn debate que va más allá de las redes sociales

Durante el encuentro, los ponentes exploraron las razones de este éxito. Destacaron cómo la serie no se limita a contar la vida de los adolescentes, sino que ofrece un retrato implacable de los adultos. Estos, a pesar de sus roles como padres, maestros o policías, parecen incapaces de un verdadero “compromiso con su propia humanidad” y con la de sus hijos. La serie desenmascara una sociedad profundamente “hipócrita e incoherente”, donde existen reglas —como las relativas al alcohol, las discotecas o las redes sociales— pero que los mismos adultos ignoran continuamente.

A menudo se tiende a culpar de todos los problemas de los jóvenes a las redes sociales, pero los ponentes advirtieron contra esta simplificación. Como señaló Lorenzo Bassani, las plataformas digitales tienden a “nuclearizar” la experiencia común, creando realidades personalizadas que fragmentan el tejido social. Tallarico añadió que, desde la introducción del teléfono móvil, el tiempo que los jóvenes pasan juntos en persona se ha reducido drásticamente. Sin embargo, como subrayó, el verdadero problema sigue siendo la soledad, una constante en la vida de muchos adolescentes.

La “mirada” que puede marcar la diferencia

La serie pone de relieve tanto el profundo malestar de los jóvenes como la fragilidad de los adultos que deberían ayudarles. Según Tallarico, a los adolescentes les falta un “amor libre”, no condicionado por el proyecto que sus padres tienen para ellos. Se sienten no vistos, observados solo en función de las expectativas de los adultos. Por eso muchos adolescentes, como el protagonista Jamie, buscan desesperadamente una mirada interesada en ellos, no en un fin laboral o de proyecto.

La solución, entonces, no es una cuestión de “etiquetas”, sino de una relación auténtica. Tallarico sugirió que, para educar y acompañar a los adolescentes, se puede tomar como referencia las siete obras de misericordia espiritual, entre ellas: enseñar al que no sabe, consolar al triste, corregir al que se equivoca. El adulto debe ser como un árbol que, aun rompiéndose, tiene la fuerza de resistir a la tormenta. El papel de los adultos es “acoger”, “respetar”, “educar”, “querer” y “desafiar” a los jóvenes, ayudándolos a crecer y a desarrollar su humanidad.

El camino a seguir

En el Encuentro de Rímini, en un desierto de sentido, se comprendió que la esperanza para el futuro está en reconstruir. “¿Cuáles son los nuevos ladrillos con los que hoy es posible reconstruir?”, preguntó la moderadora Valentina Frigerio. La respuesta de Bassani fue directa: “Nosotros somos los nuevos ladrillos.” Es tarea de los adultos cambiar, ser curiosos y estar dispuestos a encontrarse con los jóvenes allí donde están, sin miedo a abrazarlos.