Jerusalén, inaugurada la exposición “Yo, hermano Francisco”

mayo 2026
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En la tarde del jueves 7 de mayo fue inaugurada en Jerusalén la exposición “Yo, hermano Francisco. 800 años de una gran aventura”, instalada en la Curia del Convento de San Salvador, en el corazón de la Ciudad Santa, en el marco de las iniciativas del Jubileo Franciscano que conmemora los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís.

La exposición, creada originalmente en el contexto de la cuadragésima sexta edición del Meeting por la Amistad entre los Pueblos de Rímini, ha sido presentada nuevamente por la Custodia de Tierra Santa para ofrecer a los visitantes una nueva perspectiva sobre la figura del Pobrecillo de Asís. No se trata simplemente de una exposición artística dedicada a san Francisco, sino de un recorrido pensado para permitir un encuentro vivo con su experiencia humana y espiritual, a través de sus propias palabras y del redescubrimiento de los valores de paz, fraternidad, pobreza y amor que marcaron su vida.

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Una exposición sobre san Francisco nacida en el Meeting de Rímini

La inauguración contó con una numerosa participación de religiosos, religiosas, laicos y representantes del cuerpo diplomático presentes en Jerusalén. Entre ellos se encontraban también el nuncio apostólico, mons. Giorgio Lingua, y el cónsul general de Italia, Domenico Bellato. La velada comenzó con una actuación del Coro de la Custodia de Tierra Santa, seguida por la intervención del Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Ielpo, quien subrayó la actualidad del testimonio de Francisco incluso 800 años después de su muerte.

Posteriormente intervinieron fray Enrico Maiorano y fray Francesco Ravaioli, pertenecientes a dos distintas familias franciscanas, quienes ofrecieron algunas reflexiones sobre la espiritualidad franciscana, deteniéndose especialmente en las dimensiones de la pobreza, la fraternidad y la humildad.

En su intervención, fray Enrico Maiorano recordó cómo Francisco sigue interpelando profundamente al hombre contemporáneo: «Desde hace 800 años Francisco nos recuerda que las lógicas de la posesión y del poder no son solo un error moral, sino sobre todo un horizonte miope que nos condena a la infelicidad y traiciona nuestra propia humanidad».

El fraile capuchino relacionó además el mensaje franciscano con la situación actual de Tierra Santa: «Como hijos e hijas de Francisco, estamos llamados a atrevernos al perdón — incluso como una elección pública y valiente, una estrategia de paz para el bien de nuestra sociedad».

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Jerusalén y el mensaje de fraternidad de Francisco

Especialmente significativo fue también el videomensaje de fray Luca Di Pasquale, quien explicó el origen de la exposición. El proyecto nació del deseo de superar las muchas etiquetas asociadas frecuentemente a san Francisco — desde ecologista hasta amigo de los animales — para devolver en cambio la profundidad de su experiencia humana y cristiana. Por ello, el recorrido deja hablar directamente a Francisco a través de su Testamento, el texto que entregó a sus hermanos poco antes de morir, en el que recorre su encuentro con los pobres, los últimos y, por tanto, con Dios.

La exposición propone así no solo una reconstrucción histórica, sino también un verdadero itinerario de encuentro personal con la figura de Francisco. A través de paneles, textos y materiales en varios idiomas, los visitantes son acompañados dentro de una historia que sigue hablando al presente, especialmente en un lugar simbólico y herido como Jerusalén.

En las salas de la Curia del Convento de San Salvador, entre religiosos provenientes de distintos países, peregrinos y habitantes de la ciudad, el mensaje del santo de Asís apareció una vez más extraordinariamente actual: una invitación a la fraternidad, al diálogo y a la paz en un mundo que sigue teniendo una profunda necesidad de reconciliación y esperanza.