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La existencia humana es una amistad inagotable

20·25 agosto 2023 | 44 edición | Feria de Rimini

El lema del Meeting 2023 es una invitación a descubrir o redescubrir el significado más profundo de la amistad, su fuerza generadora, sus orígenes y sus perspectivas para la existencia de todo hombre y para la construcción de una nueva sociedad.

La amistad siempre ha sido el centro del deseo del corazón humano; es un don que nadie puede pretender. Cuanto mayor es la conciencia de no poder responder personalmente a las exigencias fundamentales de felicidad, verdad, justicia y amor, con más potencia surge el deseo de una relación de auténtica amistad. De hecho, en la experiencia de la incapacidad y de la soledad, el ser humano advierte la necesidad de una apertura que le empuja a relacionarse con los demás, a buscar la realización de uno mismo.

A propósito de esto, don Luigi Giussani escribe en El sentido religioso: “Si contemplamos a un hombre, una mujer, un amigo o un caminante sin que resuene en nosotros el eco de la pregunta, de la sed de destino que lo constituye, nuestra relación no será una relación humana, y menos aún podrá tratarse de una relación amorosa a cualquier nivel que sea: no respetará la dignidad del otro, no será adecuada a la dimensión humana del otro. El interrogante estructural no ha sido engendrado por un querer mío; me ha sido dado. Por eso, antes que la soledad está la compañía que abraza mi soledad, de manera que esta ya no es una verdadera soledad, sino un grito que recuerda la compañía escondida”.

¿Por qué decimos entonces que la existencia humana “es” una amistad inagotable? En la experiencia cristiana, la amistad la ofrece alguien que tiene la pretensión de ser respuesta a esas preguntas sobre el cumplimiento que desde siempre habitan en el corazón humano. Es una amistad que se dona gratuitamente al hombre para abrir el horizonte de una felicidad que se hace alcanzable, una verdad que se hace tangible, una justicia que se hace experimentable, un amor que no tiene fin. Esa amistad es inagotable porque su fuente es inagotable.

No se trata por tanto de un privilegio sino de un don que lleva a compartir, que trata de encontrarse con el otro en sus necesidades y expectativas más profundas, que genera relaciones y lugares donde cada “yo” se siente ligado al “yo” de los demás, de tal modo que emerge un “nosotros” sólidamente anclado en la conciencia de cada uno.

Justamente por esta razón, la difusión de esta amistad a lo largo de la historia, su dilatación podríamos decir que en círculos concéntricos por las sociedades de las distintas épocas hasta hoy, ha generado y genera obras, iniciativas culturales y sociales, movimientos orientados al bien común.

El propio Meeting ha nacido de una amistad y aún lo sigue apostando todo por la relación con el otro, sabiendo que dicha relación es una invitación al diálogo, a compartir conocimientos y experiencias vitales, en una dinámica de reciprocidad que puede llegar a ser una amistad que dura en el tiempo, de la amistad entre personas concretas a la amistad entre pueblos. En un contexto como el actual, donde la guerra y la violencia causan estragos, el diálogo es en efecto el único camino posible para que el hombre pueda volver a reconocer que el otro es un bien, y a desear trabajar por la paz.

Toda amistad verdadera es una profecía por la paz, es una promesa que es posible vivir juntos sin que la diversidad y las diferencias se conviertan en una objeción u obstáculo: al contrario, las diferencias alimentan y sostienen justamente la búsqueda común del bien y la verdad. Así se refuerza y se vuelve cada vez más creativo el vínculo entre los hombres, superando enemistades e indiferencias con una reciprocidad que se regenera incesantemente, instante tras instante, sin fin.